Asuntos Tradicionalistas
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Misa Dialogada - CLXV
Don Giovanni Battista Montini
Ordenado en 1920 en la diócesis de Brescia, el joven Don Battista, como se le llamaba antes de ser Arzobispo, Cardenal y Papa, fue profundamente influenciado por el Partido Popular de Don Sturzo, cuyos miembros (los Popolari), representantes de los Demócratas Cristianos, estaban en la izquierda del espectro político. Su familia vivía y respiraba la política italiana1 hasta el punto de que, para ellos, Catolicismo y revolución contra el gobierno eran sinónimos. Como comentó un biógrafo:
“Nacido en esta familia de Popolari bresciana que creía tan firmemente en la naturaleza social y política del Catolicismo, Giovanni Battista Montini desarrolló un agudo sentido de la naturaleza reformadora del Cristianismo. Nunca cuestionó lo apropiado de mezclar religión y política. Para Montini, no podía haber otro camino; era deber de los católicos transformar la sociedad y hacer realidad los preceptos sociales del Evangelio, por utópicos que pudieran parecer.” 2
Pero este es exactamente el meollo del problema de la Acción Católica oficialmente aprobada, entonces y ahora. Hay un mundo de diferencia entre querer rehacer la sociedad según principios de “Justicia Social” y ayudar a los pobres mediante la caridad evangélica. La Fe y el legado de los Santos que transformaron la sociedad y ayudaron a los pobres son cualitativamente diferentes del tipo de política que perseguían los sacerdotes del Movimiento Litúrgico que le dedicaron sus vidas. Ellos representan solo la punta de un enorme iceberg que se extiende hasta nuestros días. Los llamados “preceptos sociales del Evangelio” fueron todo menos utópicos; ni estaban imbuidos del sentido subversivo que les atribuyeron los sacerdotes neomodernistas de inspiración marxista.
Aquí podemos hacer una pausa para intercalar un punto pertinente: que el Papa León XIV, a imitación de sus predecesores conciliares, especialmente Francisco, sigue jugando la carta de la “Justicia Social” y perpetuando la falsa equivalencia entre religión y política, en la que el anticapitalismo es, de manera escandalosa, visto como el camino a la santidad.
Este tema fue presentado en el primer documento formal del pontificado de León XIV, la Exhortación Apostólica Dilexi Te, del 4 de octubre de 2025, en la que aprovechó la Fiesta de San Francisco de Asís para predicar ad nauseam un mensaje político de anticapitalismo apenas disimulado. En agosto de 2026, se dirigió a una delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl de Estados Unidos donde atribuyó erróneamente al Santo francés la enseñanza de que la oración y la acción en favor de la justicia social son complementarias e inseparables.” 3
Revenons à nos moutons. Durante su mandato como Capellán Nacional de la Federación Universitaria Católica Italiana (FUCI), cargo que Montini ocupó de 1925 a 1933, fue conocido por sus intentos de reconciliar el Socialismo con el Cristianismo. Esta ideología se desarrolló más en su Encíclica de 1967, Populorum Progressio, un manifiesto cuasi político, en el que dio gran énfasis a su sueño imposible de una economía global que suplantaría al Capitalismo y supuestamente acabaría con la pobreza mundial.
Su teoría sobre un punto de convergencia entre el Socialismo y el Cristianismo ya había sido demostrada como una fantasía por Pío XI, quien resolvió definitivamente cualquier duda en esta materia declarando solemnemente que el Socialismo, incluso en su forma más moderada, es irreconciliable con las enseñanzas del Cristianismo.
Cuando fue director espiritual de los fucini (los estudiantes universitarios miembros de la FUCI), Montini estaba en una posición privilegiada para difundir la influencia de sus ideas a escala nacional e internacional. Daba conferencias y retiros a los estudiantes, organizaba conferencias y congresos nacionales, los acompañaba en la acción social y política, y cofundó la revista,
Studium, de la cual fue editor y principal colaborador.4 De sus artículos podemos extraer algunas de las ideas que inculcó en la generación emergente de líderes intelectuales y políticos católicos de Europa. Estas revelan el pensamiento central de Montini el
fucini:
Surge lógicamente una conclusión importante, relevante para las actuales exigencias de obediencia al Magisterio del Vaticano II como prueba de fuego de quién está en plena comunión con la Iglesia Católica. Nadie puede ser obligado a aceptar ninguna de las novedosas enseñanzas anteriores como prueba de identidad católica, considerando su origen en la mente dividida de un Papa de mentalidad mundana que obtuvo el cargo para asegurar que el Concilio que presidió cumpliera las fantasías utópicas de su juventud.
El resultado de sus desviaciones del oficio petrino fue una nueva Misa para una nueva religión (para reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno), ninguna de las cuales puede describirse como genuinamente Católica.
Continuará
Giovanni Battista Montini de niño, primero a la derecha
Pero este es exactamente el meollo del problema de la Acción Católica oficialmente aprobada, entonces y ahora. Hay un mundo de diferencia entre querer rehacer la sociedad según principios de “Justicia Social” y ayudar a los pobres mediante la caridad evangélica. La Fe y el legado de los Santos que transformaron la sociedad y ayudaron a los pobres son cualitativamente diferentes del tipo de política que perseguían los sacerdotes del Movimiento Litúrgico que le dedicaron sus vidas. Ellos representan solo la punta de un enorme iceberg que se extiende hasta nuestros días. Los llamados “preceptos sociales del Evangelio” fueron todo menos utópicos; ni estaban imbuidos del sentido subversivo que les atribuyeron los sacerdotes neomodernistas de inspiración marxista.
Montini con sus padres como seminarista
Este tema fue presentado en el primer documento formal del pontificado de León XIV, la Exhortación Apostólica Dilexi Te, del 4 de octubre de 2025, en la que aprovechó la Fiesta de San Francisco de Asís para predicar ad nauseam un mensaje político de anticapitalismo apenas disimulado. En agosto de 2026, se dirigió a una delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl de Estados Unidos donde atribuyó erróneamente al Santo francés la enseñanza de que la oración y la acción en favor de la justicia social son complementarias e inseparables.” 3
Revenons à nos moutons. Durante su mandato como Capellán Nacional de la Federación Universitaria Católica Italiana (FUCI), cargo que Montini ocupó de 1925 a 1933, fue conocido por sus intentos de reconciliar el Socialismo con el Cristianismo. Esta ideología se desarrolló más en su Encíclica de 1967, Populorum Progressio, un manifiesto cuasi político, en el que dio gran énfasis a su sueño imposible de una economía global que suplantaría al Capitalismo y supuestamente acabaría con la pobreza mundial.
Su teoría sobre un punto de convergencia entre el Socialismo y el Cristianismo ya había sido demostrada como una fantasía por Pío XI, quien resolvió definitivamente cualquier duda en esta materia declarando solemnemente que el Socialismo, incluso en su forma más moderada, es irreconciliable con las enseñanzas del Cristianismo.
Montini en la época en que era director espiritual de la FUCI
- La Federación debe estar abierta y dispuesta a entrar en diálogo con el mundo moderno;
- No debe condenar el espíritu del mundo ni criticar la cultura moderna;
- Debe rehuir la apologética tradicional como “antimodernismo fanático”;
- Su actitud debe ser de asimilación, no de espíritu de conquista;
- Debe adoptar una política de libertad religiosa y de separación de Iglesia y Estado;
- Los laicos deben ejercer una participación activa en la liturgia por derecho bautismal porque, el Día de Pentecostés, los laicos participaron directamente en la misión de la Iglesia sin ninguna mediación de la Jerarquía;
- Todos los miembros de la Federación deben participar en el activismo de “Justicia Social” para liberar a los pobres y a los trabajadores, y estar preparados para adoptar políticas económicas afines al Socialismo.
Surge lógicamente una conclusión importante, relevante para las actuales exigencias de obediencia al Magisterio del Vaticano II como prueba de fuego de quién está en plena comunión con la Iglesia Católica. Nadie puede ser obligado a aceptar ninguna de las novedosas enseñanzas anteriores como prueba de identidad católica, considerando su origen en la mente dividida de un Papa de mentalidad mundana que obtuvo el cargo para asegurar que el Concilio que presidió cumpliera las fantasías utópicas de su juventud.
El resultado de sus desviaciones del oficio petrino fue una nueva Misa para una nueva religión (para reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno), ninguna de las cuales puede describirse como genuinamente Católica.
Continuará
- Su padre, Giorgio Montini, había sido recomendado por Benedicto XV para ser Presidente de la Unión Electoral Italiana, un partido político que preparó el terreno para el Partido Popular de Don Sturzo, y fue un miembro destacado de los Demócratas Cristianos.
- Richard J. Wolff, ‘Giovanni Battista Montini and Italian Politics, 1897-1933: The Early Life of Pope Paul VI’. The Catholic Historical Review, vol. 71, n. 2, Catholic University Press of America, 1985, p. 247.
- Devin Watkins, ‘Pope Leo: Prayer and social justice are inseparable,’ Vatican News, 26 de agosto de 2026.
- Una colección de estos artículos ha sido publicada bajo el título Coscienza universitaria: Note per gli studenti (La Conciencia de una Universidad: Notas para los Estudiantes), Roma: Edizioni Studium, 1930.
Publicado el 13 de octubre de 2026
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